Vas a tomar la misma cadena de cuatro decisiones, dos veces, sobre un requisito muy simple. La primera vez, el requisito original desaparece de la pantalla en cuanto arrancas. La segunda, se queda siempre a la vista. Al final de cada recorrido, comprueba tú mismo si el resultado sigue cumpliendo lo que se pidió.
El requisito de partida
Vas a tomar 4 decisiones rápidas sobre este requisito, en dos rondas independientes. En cada decisión, elige la opción que tú tomarías — no hay trampa, ambas opciones son razonables en el momento.
Un cambio puramente cosmético. No toca qué formatos exporta el botón.
Han pasado 4 decisiones desde que viste el requisito original. Marca lo que creas que exporta el botón en este momento.
Las cuatro decisiones fueron idénticas en las dos rondas. Lo único que cambió fue si el requisito seguía a la vista mientras las tomabas. Ninguna opción "mala" estaba marcada como descuidada — optimizar, simplificar, reescribir "más limpio" son decisiones razonables tomadas una a una. La deriva no la causa una mala decisión puntual: la causa no tener nada a lo que volver a mirar.